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miércoles, 30 de julio de 2008

Milestones



Estupenda versión de "Milestones", de Miles Davis, grabada para la televisión japonesa en 1982 por un octeto de lujo: JJ Johnson, Dexter Gordon, Kai Winding, Clark Terry, Kenny Burrell, Tommy Flanagan, Richard Davis y Roy Haynes.

domingo, 29 de junio de 2008

Bob Dylan sienta jurisprudencia

El gran Bob Dylan es fuente de derecho. Por primera vez, una sentencia del Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha citado la letra de una canción de rock, y ésta no es otra que Like a Rolling Stone. Dirimiendo una disputa entre compañías de telefónos públicos y operadores de larga distancia, el presidente del Tribunal Supremo incluyó los versos "cuando no tienes nada, no tienes nada que perder" en lugar de citar un precedente.


No es la primera vez que Dylan es citado en una decisión judicial; según Alex B. Long, un profesor de derecho considerado la máxima autoridad en las citas de música popular en los juzgados (está visto, hay máximas autoridades para todo) las letras del genio de Minnesota son las más utilizadas (26 veces), seguidas por las de Simon & Garfunkel (12) y Bruce Springsteen (cinco).


Bob Dylan es sin duda el cantante de rock más grande. Esto no es una opinión, es un hecho. Lo siento, en este punto soy dogmático: me gustan muchos otros cantantes y grupos de rock pero todos están muy por debajo de Dylan, y siempre lo estarán. Por muchas gilipolleces que haga el maestro, será siempre el mejor: no sólo es el autor de los tres mejores discos del género (además de otras muchas obras maestras), sino que sigue produciendo una música excelente tras casi medio siglo de carrera.


Las citas a Dylan en los juzgados demuestran dos cosas: que la música de Dylan ha pasado a formar parte de la cultura norteamericana y occidental de un modo sólo comparable a los Beatles y que sus letras son tan sugerentes y con una riqueza de contenidos tal, que pueden utilizarse en lo más diversos contextos. Aquí tenemos unos cuantos ejemplos:


"No busco competir contigo
confundirte o estafarte o maltratarte,
simplificarte, clasificarte,
negarte, desafiarte o crucificarte,
lo que en realidad quiero,
nena, es ser tu amigo"





"Tendrás que servir a alguien,
claro que sí,
tendrás que servir a alguien,
puede ser al diablo o puede ser al Señor
pero tendrás que servir a alguien"




"¿Cómo puede la vida de un hombre como ése
estar en la palma de la mano de algún truhán?
Viéndolo tan obviamente entrampado
no puedo evitar avergonzarme
de vivir en un país
donde la justicia es un juego"





"Viento idiota, soplando cada vez
que mueves los dientes,
eres idiota, nena,
es un milagro que todavía sepas respirar"




"Vivimos en un mundo político
donde el amor no tiene lugar,
vivimos tiempos en que el hombre
comete crímenes,
y el crimen no tiene cara"






"¿Cuántos caminos tiene que andar un hombre
antes de que le llaméis hombre?

[...]
Sí, ¿y cuántas muertes se aceptarán
hasta que se sepa
que ya ha muerto demasiada gente?
"





De propina, me despido con una canción-deseo de Dylan para todos mis (escasos) lectores, Forever Young:

sábado, 29 de marzo de 2008

Eric Dolphy: God Bless The Child


Como en Heráclito, en la música de Eric Dolphy todo fluye sin cesar y nada permanece, las notas parecen nacer para aniquilarse las unas a las otras pero, en un nivel más profundo, es precisamente la discordia lo que lo engendra todo y la unidad del ser nace de los contrarios: la armonía es el resultado de un complejísimo juego de disonancias siempre al borde del caos total. A menudo poco comprendido por sus contemporáneos, autor de una discografía corta pero excepcional, dueño de un toque personalísimo, duro y cortante y a la vez enormememnte sutil, Dolphy tocaba con una urgencia a veces difícil de asimilar, como si de algún modo supiera que no le quedara demasiado tiempo y luchara contra él con todas sus fuerzas. Su música tan juguetona tiene también algo de tragedia: la de un combate inevitable e imposible de vencer, pero asumido radicalmente y hasta el último aliento.

miércoles, 13 de febrero de 2008

martes, 25 de diciembre de 2007

domingo, 9 de diciembre de 2007

Norodom Sihanouk: "Rey padre", político, cantante y cineasta

El rey de Tailandia Bhumibol Adulyadej no es el único monarca del Sureste asiático con vocación musical, si Rama IX es un saxofonista y compositor de jazz consumado que ha llegado a tocar con el mismísimo Benny Goodman, el "Rey padre" de Camboya Norodom Sihanouk no le va a la zaga en inclinaciones artístico-musicales: además de ocupar el trono de su país en dos reinados diferentes (de 1941 a 1955 y de 1993 a 2004) y de haber sido primer ministro diez veces y jefe de Estado en dos ocasiones durante los últimos sesenta años, Norodom de Camboya es todo un crooner que compone sus propias canciones, ademas del director de una extensa filmografía que abarca cinco décadas.


Imprevisible y "un poco incomprendido o, si se quiere, incomprensible", como una vez se definió él mismo, Norodom Sihanouk ha estado en el centro de la vida política de su país desde que los franceses movieron los hilos para que fuera coronado rey en 1941, pensando que el mimado príncipe sería más maleable que otros miembros de la casa real. En 1953 negoció la independencia de su país y en 1955 abdicó del trono para convertirse en el líder civil de Camboya durante 15 años. En 1970 fue expulsado del poder por el general Lon Nol, en un golpe respaldado por los Estado Unidos. Sihanouk se alió entonces con los jemeres rojos, con los que sería Jefe de Estado durante un año, una vez que estos tomaron el poder en 1975.


Después fue hecho prisionero por el régimen de Pol Pot, durante el cual muchos miembros de su familia fueron ejecutados. En 1979 el ejército vietnamita invadió Camboya, expulsando del poder a los jemeres rojos. Norodom Sihanouk se exilió y, a principios de los ochenta, con el objetivo de acabar con la ocupación vietnamita, se alineó de nuevo con Pol Pot y los suyos y fundó la Coalición de Gobierno de la Kampuchea Democrática. "Tanto si me muevo a la izquierda o a la derecha, es cosa mía, porque yo sólo trabajo únicamente por el interés de mi país", declaró una vez.


En 1989 se retiraron la tropas vietnamitas de Camboya. El rey regresó del exilio en 1991 y volvió a reinar en el marco de una monarquía constitucional; durante este último reinado, no ha tenido demasiado poder efectivo, pero ha hecho diversas campañas; entre ellas, quizá la más sonada fue su defensa del matrimonio entre homosexuales. Sihanouk abdicó en octubre de 2004, le sucedería en el trono su hijo Norodom Sihamoni, quién ha heredado la vena artística del padre: es bailarín de danza clásica y estudió cine en Corea del Norte durante dos años.



NORODOM SIHANOUK CANTANDO UN TEMA DE AMOR EN FRANCÉS E INGLÉS DEDICADO A SU MUJER: "MONICA".

Enormemente popular y querido por su pueblo, Norodom Sihanouk fue definido una vez por un antiguo embajador estadounidense en Camboya como el "cemento esencial en Camboya" (quizá porque los estadounidenses preferían tenerle a él en el poder antes que a los vietnamitas). En los últimos tiempos ha sido objeto de una gran polémica en torno a los jucios a los altos cargos del régimen de Pol Pot. Mientras que la ONU ha exigido que testifique ante el tribunal mixto (compuesto por miembros de la ONU y del poder judicial camboyano), el Gobierno ha amenazado con desmantelarlo si se llama a declarar al antiguo rey, que según la ley del país cuenta con inmunidad.

El ex-monarca de Camboya es un hombre de su tiempo que tras la jubilación se dedica a cuidar su página web oficial, una de las más visitadas de su país. En ella se pueden encontrar las declaraciones públicas que el Rey padre hace prácticamente cada día, sus canciones y sus películas. La última obra de su filmografía es "¿Quién no tiene una amante?", que tiene todo el aspecto de ser una comedia sofisticada en la tradición de Ernst Lubitsch, George Cukor o Gregory La Cava.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Billie Holiday, Fine and Mellow

Nadie supo converir en arte su propio sufrimiento como Billie Holiday. Aqui la tenemos en una aparición televisiva de 1957; impresiona la lista de solistas que acompañan a Lady Day: Ben Webster, Lester Young, Gerry Mulligan, Coleman Hawkins, Roy Eldridge. Sobran las palabras. Relájense y disfruten.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Ornette Coleman en Roma, 1974

Impresionante versión de "Dancing in Your Head", del gran Ornette Coleman. Más de tres décadas después, a sus 77 años, el genial saxofonista sigue en plena forma; su último disco, Sound Grammar, es una obra maestra y su directo es demoledor, tal y como mostró este verano en Londres.

jueves, 11 de octubre de 2007

From Raj to the Republic, una celebración de la India

El pasado domingo 25 de septiembre tuvo lugar en el Royal Festival Hall de Londres uno de los acontecimientos más esperados de la temporada musical de la capital y una de las experiencias músicales más impactantes e inolvidables que quién suscribe ha tenido la suerte de tener: el concierto de siete horas de duración From Raj to the Republic, que culminaba un fin de semana de música india junto al Támesis para celebrar el 6o anivesario de la independencia de la India.


En realidad, From Raj to the Republic no fue un concierto sino tres, a cargo de músicos cuyas regiones de procedencia (sur, noroeste y noroeste) forman un triángulo que de alguna manera servía como representacón del subcontiente.


El viaje musical empezó con el prodigioso violinista L. Subramaniam, virtuoso del violín y uno de los más distinguidos representantes de la música carnática del sur de la India. Subramaniam ha tocado con músicos de todo el mundo y los más variados estilos, entre ellos se encuentran figuras tan dispares como Yehudi Menuhin, Stephane Grapelli, Herbie Hancock o... ¡Steven Seagal!


Dejando aparte que no parezca escoger a sus colaboradores siempre con el mismo cuidado, Subramaniam es uno de los mejores músicos que he tenido ocasión de oir. Su espectáculo empezó con un largo tema tocado por su hijo, el también violinista Ambi Subramaniam, que a sus 16 años promete ser un más que digno alumno de su padre, que se le unió después. El público ovacionó como se merecía una música de un ritmo trepidante y una riqueza melódica inagotable que dejó el listón muy alto.


Del sur viajamos al noroeste, con la cantante nacida en Bombay Kishori Amonkar, una de las más prominentes representantes (aunque no demasiado ortodoxa, según dicen los expertos) de kheyal, palabra que en urdu significa imaginación y que indica el carácter improvisatorio de dicha forma musical.


Las reseñas inglesas del concierto de Amonkar suelen despacharlo con alguna descripción neutra lo más rápida posible o directamente lo pasan por alto. Como yo no soy inglés, no me andaré con eufemismos condescendientes: La verdad, sencillamente, es que ese día la cantante no tenía voz; los carraspeos eran frecuentes, se notaba que no llegaba a las notas más exigentes y la cantante que la acompañaba acabo siendo la que cargó prácticamente con el peso de la actuación. De hecho, la mitad del público fue abandonando progresivamente la sala. Uno no puede menos que admirar la valentía de una mujer que seguía peleando una lucha aún cuando era evidente que la había perdido desde el principio (a pesar de su falta de voz, Amonkar cantó dos temas y estuvo en el escenario más de una hora) pero fue una pena perderse una voz que a plena potencia ha de ser digna de oirse.


El plato fuerte llegó al final de la noche: el músico más famoso de la India, el hombre que dio a conocer la música de su país en occidente, el compositor de la banda sonora de la Trilogía de Apu, el instrumentista responsable de que todos los grupos psicodélicos usaran el sitar en los 60 y enseñó a tocar ese instrumento a George Harrison, uno de los más grandes músicos del siglo XX: Ravi Shankar.


Pero la leyenda viva se hizo esperar, antes que él subió al escenario la bellísima Anoushka Shankar, la que sin duda debe ser la alumna predilecta del profesor Shankar. Tras tocar un raga en el que demostró su gran dominio del sitar, la hermana de Norah Jones anunció la llegada de "quién todos estaís impacientes ya por ver", bajó de la tarima que servía de escenario y ayudó a subirla a un casi nonagenario Ravi Shankar.

A sus 87 años, Shankar no toca con el virtuosismo que le ha hecho famoso (de eso se ocupaba Anoushka) pero conserva las cualidades que le hicieron realmente grande: una sabiduría musical prodigiosa, un lirismo y una autoridad sobre el instrumento como quedan pocas. Cualidades que desplegó con generosidad durante algo más de una hora inolvidable en la que parecía a veces que el tiempo se había detenido un maestro al que quizá le fallen de vez en cuando los dedos, pero que no ha perdido lo más importante: la cabeza y el corazón, que es de dónde procede el verdadero genio.

AMBI SUBRAMANIAM:






KISHORI AMONKAR:





RAVI SHANKAR:






viernes, 14 de septiembre de 2007

Joe Zawinul tocando Come Sunday, de Duke Ellington

Murió Joe Zawinul

El pasado martes 11 de septiembre murió de cáncer el pianista y teclista Joe Zawinul a los 75 años de edad, uno de los creadores de la fusión de jazz, cuya impresionante trayectoria comprende cinco décadas en las que Zawinul siempre estuvo tocando con los mejores músicos.


Zawinul nació en el 7 de julio de 1932 en un barrio obrero de Viena. Su enorme talento musical se puso de manifiesto desde el principio: muy niño aprendió a tocar de manera autodidacta el acordeón. A la edad de 7 años le fue concedida una plaza libre en el Conservatorio de Viena, donde estudió piano, violín y clarinete. Más tarde descubriría el jazz en el cine y la radio. Durante los 50 se hizo un nombre en la escena jazzística vienesa, donde llegó a abrir su propio club, el Joe Zawinul’s Birdland.



En 1959 se fue a Boston, gracias a una beca en la Berklee College of Music, en la que no duró más de una semana, ya que en seguida empezó a tocar con el trompetista Maynard Ferguson, con el que se iría de gira durante 8 meses.


Durante unos meses tocó el piano para Dinah Washington, hasta que fue fichado por el gran (en todos los sentidos) saxofonista Julian ‘Cannonball’ Adderley, sin duda el mejor saxo alto después de Charlie Parker; fructífera colaboración que duraría hasta el año 1970. A pesar de que Adderley era el líder del grupo, dejaba un amplio margen de acción a sus músicos: Zawinul desarrollaría ampliamente su talento compositivo durante esos años, con temas tan irresistible como “Mercy, mercy mercy!” .


Después vendrían los años con Miles Davis. Zawinul fue una de las piezas clave de la “revolución eléctrica” de Davis a finales de los 60 y principios de los 70. En obras maestras como In A Silent Way o Bitches Brew aportaría su teclado, a veces implacablemente funky y otras lírico, y con composiciones como “It’s About Time” o “Pharoah’s Dance”.


A mediados de los 70 fundó, junto a Wayne Shorter, Miroslav Vitous, Airto Moreira y Alphonse Mouzon, el grupo Weather Report, a los que se uniría más tarde Jaco Pastorius. El grupo tuvo un gran éxito comercial durante los 70 y su jazz fusión fue muy influyente. Aunque reconozco su importancia histórica y están ahí dos de mis músicos favoritos (Zawinul y Shorter), la verdad, siempre he pensado que la música de Weather Report no ha aguantado bien el paso del tiempo y me parece más bien una nefasta influencia. A mi personalmente los arreglos me suena a sintonía de serie de televisión tipo “La ley de Los Ángeles”.



Weather Report se disolvería en 1985. Tras ello Zawinul fundaría Zawinul Syndicate, con los que estaría de gira casi interrumpida las dos siguientes décadas. En los últimos años Zawinul ha producido a músicos de Senegal y Mali, entre ellos Salif Keita, y ha hecho giras con Trilok Gurtu. Próximamente iba a hacer un concierto en el Barbican de Londres junto a la BBC Big Band con temas de Weather Report. Casualmente, recibí por correo las entradas para ese concierto el mismo día de su muerte.


Me había propuesto hablar lo menos posible en primera persona (de singular) en este blog, pero no puedo evitar contar una historieta personal en la que Joe Zawinul juega un pequeño papel.

Recién llegado a Londres, sin conocer absolutamente a nadie, viendo como se le acababa el dinero, durmiendo (es un decir) en un albergue bastante cutre en Elephant & Castle, con un inglés tan malo que le negaban entrevistas de trabajo como camarero porque era incapaz de entender las direcciones que le daban por teléfono, no queriendo nadie alquilarle una habitación decente porque no tenía trabajo ni referencias… este comodón hijo de la clase media española pasó unos primeros días bastante jodidos en una ciudad que no se caracteriza por su hospitalidad con los que vienen de fuera sin mucho dinero.


Cuando me sentía solo y hundido, a menudo la manera de animarme era escuchar en el discman “Mercy, mercy, mercy!”, en su versión en directo tocada por el quinteto de ‘Cannonball’ Adderley en 1966. El monólogo de Adderley al principio, el crescendo de los vientos sostenido por el órgano de Zawinul, incluso los gritos del público, conseguían siempre levantarme el espíritu. Muchas gracias, Mr. Zawinul.